Hemos pasado el ecuador!
Adelante! Lo estamos haciendo francamente bien!
Ya queda menos, lo estamos consiguiendo! Animo a todos!
Dieta
Lo mismo que el día anterior
.- Por la mañana una infusión de menta.
.- A Media mañana sobre las 10:30 un zumo de naranja natural.
.- Al mediodía un plato de caldo vegetal (solo caldo, nada de sustancia sólida). Es importante sentarse con tranquilidad y tomarlo con cuchara saboreando cada cucharada.
.- Por la noche un poco de caldo vegetal como al mediodía
Durante todo el día beber abundante agua (3 L. diarios) .
Hoy es un día especial, en casi todos los ayunos que he hecho, este día está marcado más bien por una sensación de euforia difícil de describir. Hoy es un día para saborear, tienes esa sensación extraña, de creer haberlo conseguido.
Por la tarde me he permitido un masaje de cuerpo entero de 1 hora que me ha sentado increíble, y después una película para acabar de relajarme y dar un gusto además de al cuerpo a la mente. La película muy recomendable para pasar un rato agradable "Camino a la libertad" paisajes preciosos es la singladura de siete prisioneros en 1940 que escapan de una cárcel en Siberia y la atraviesan por el lago Viakal hasta Mongolia de ahí a Lasha en Tibet y ahí a través del Himalaya a la india. Aparte de paisajes historias de relación en condiciones extremas muy interesantes.
Reflexión .- Como no podía ser menos el día de hoy ha sido un regalo y me permito alguna reflexión para compartirla con vosotros, como bien decis que digo, para mí el Ayuno, es "el ejercitamiento activo del arte de la renuncia" y nos da una insuperable oportunidad para reflexionar acerca del funcionamiento de nuestra vida, sobre nuestras prisas, nuestros agobios y la manera tan superflua que tenemos de vivir. En el ayuno uno está más consigo mismo y se vive en un "tempo" diferente. sirva este artículo de ELPaisemanal de 1 de Diciembre de 2007 para incitar a esa reflexión. Espero vuestros comentarios.
Frases del “ElPaisSemanal” editado el 1 de diciembre de 2007
MEJOR MAS TRANQUILOS
Vivir acelerados nos lleva a ser más infelices y a estar enfermos. El movimiento “slow” gana adeptos en la jungla.
Tenemos que hacerlo todo en poco tiempo, hay mucho que ver y oir, aunque escuchamos poco.
“Nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas” Escritor Vladimir Nabokov. La prenatal y la muerte.
Se acabó el arte de la lentitud que practicábamos durante la infancia, sin tener ni idea de que aquello era un arte: cada día parecía toda una vida.
La velocidad es una forma de éxtasis que la revolución técnica ha brindado al hombre.
“La velocidad como una forma de olvido” según Milan Kundera
Pero Milan Kundera, cuando escribió “La lentitud”, ni siquiera imaginaba que al cabo de pocos años no escogeríamos la velocidad sino que esta nos alcanzaría a través del teléfono móvil, la Blackberry, el correo electrónico, las agendas electrónicas, la comida rápida, el ocio programado, el sexo de aquí te pillo, aquí te mato, y sobre todo, la sensación de tener que hacerlo todo en poco tiempo.
En 1982, Larry Dossey, médico estadounidense, acuñó el termino “enfermedad del tiempo” para denominar la creencia obsesiva de que “el tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más rápido para mantenerse a su ritmo”.
El periodista canadiense Carl Honoré decidió escribir el libro “Elogio de la lentitud” cuando se dio cuenta que su vida entera se había convertido en un ejercicio de apresuramiento: “Mi objetivo es embutir el mayor número de cosas por hora. Y no se trata solo de mí. Todas las personas que me rodean están atrapadas en el mismo vórtice.
El coste humano del “turbocapitalismo”, como define Honoré en su libro, es que las largas horas en el trabajo nos vuelven improductivos, somos más infelices y estamos más enfermos.
La enfermedad de las prisas, Hurry Sickness. Se trata de la multiplicidad de tareas, un estrés autoinfligido: hacer dos cosas a la vez. “Lo que suele significar”, escribe Homoré, “hacer dos cosas no tan bien como deberían hacerse”.
Habito de la esencia del zen: un maestro definio esa esencia como hacer una sola cosa cada vez.
Según el libro “Show is beautiful”, el antropologo japones Ceibo Oiwa, la civilización se acelera tanto, que el periodo en el que uno puede mantener la atención centrada es patológicamente corto. (se ve claramente en los niños y adolescentes).
Una vida apresurada es una vida superficial en la que la realidad se nos escapa. Escritor Roberto Bolaño.
A pesar que la lentitud no tiene buena fama (Diccionario de la lengua Española: Cualidades de lento, poco vigoroso y eficaz), una minoría apuesta por no vivir con el motor tan acelerado. El movimiento slow se consolida. Aunque como dice Honoré el rechazo del estilo veloz dependerá de cuanta riqueza material hay que sacrificar para vivir más lentamente.
Cultivar la lentitud
Ahora que camina más lento disfrute del paisaje.
El doctor Seep Porta, profesor de la Universidad de Kart-Franzens de Graz, recomienda comenzar la jornada bien descansados, planificar el día y prever algo menos de lo que podemos abarcar. También propone visualizar las situaciones que se presenten difíciles, resolver siempre un asunto detrás de otro, reír a menudo, aprovechar todas las oportunidades para mantenerse en forma físicamente y evitar la impuntualidad, porque el rezagado se estresa a sí mismo con el incumplimiento de la promesa.
Larry Dossey, el médico que acuñó el termino “enfermedad del tiempo” ayuda a sus pacientes enseñandoles a abandonar el tiempo. Según Carl Honoré, todos podemos hacerlo: procuremos pensar en el tiempo no como un recurso finito que siempre se escapa, sino como el benigno elemento en el que vivimos. Lo mejor es empezar poco apoco. Y no invertir tiempo en cosas que no se necesitan.
Los maestros taoístas afirmaron ya hace siglos: “Camina lentamente, a un paso relajado, y no tropezarás. Duerme profundamente”.
Cada ser vivo, cada acontecimiento, tiene su propio ritmo o tiempo inherente, y tal vez el arte de la lentitud consista en descubrirlo y ajustarnos a él. A él y al nuestro: descubrir nuestro propio tempo. No acelerarlo, ni ralentizarlo.
Tenemos la sensación de correr tanto que acabaremos estrellándonos en la tumba."
Peso al levantarme: 77,4 Kg.